Psicología, Web

Concepto de “amor de pareja”

Segunda parte

Cuando se parte de premisas inadecuadas como:

  • Centrar la atención en ser amados, no en amar
  • Lo difícil no es amar, sino encontrar “la media naranja”

Esto viene a significar: “si el otro no hace lo que a mí me gusta es porque no me quiere”, y ” si no me quiere, probablemente es porque me he equivocado de persona”.

Estas reflexiones no llevan a ningún tipo de autocrítica ni revisión acerca del propio comportamiento. Sólo sirve para acumular frustración.  La única solución es “aguantar”, creando situaciones insostenibles o desagradables para ambos, o separarse y encontrar la media naranja de verdad (el concepto media naranja es erróneo e implica dependencia. Mucho más sano es hablar de naranjas enteras o individualidades independientes). No obstante, si no se han analizado los errores cometidos, es muy probable que el fracaso se repita.

Se hace necesario rectificar las concepciones sobre el AMOR si adviertes que tus conceptos son irreales.

Algunos conceptos insostenibles sobre el AMOR que debieran ser revisados:

  • Es algo mágico, que aparezca o no, depende de la suerte de cada uno
  • No importa lo que hagamos o dejemos de hacer, es un sentimiento que se apodera de nosotros.
  • El amor puede morir sin que podamos hacer nada para remediarlo

Conceptos insostenibles sobre la relación misma:

  • Si me ama debe aceptarme tal y como soy, sin intentar cambiarme.
  • Si no me ama es porque es un egoísta incapaz de percibir mis necesidades

La concepción errónea del amor no implica en absoluto aprendizaje ni esfuerzo ni sentido común ni voluntad. Para bien o para mal, somos víctimas del amor, y lo único que podemos hacer si las cosas van mal es resignarnos o defendernos.

Sin embargo un concepto de vida en pareja, realista y objetivo, que implique el crecimiento y la satisfacción mutua, significa SER RESPONSABLE DE LA PROPIA FELICIDAD Y DE LA DEL OTRO, y por tanto saber analizar, aprender y conocer aquello que permita mejorar la interacción.

Se trata de otorgar la intimidad deseada, mostrar afecto e interés hacia el otro, saber cómo ayudarle, qué es lo que le agrada, cómo hacer frente a un enfado, qué tipo de actitudes le relajan, qué frases le ayudan cuando esté preocupado, etc.

Manifestar también, nuestros propios deseos, problemas, frustraciones. Es ésta una postura activa, facilitadora del progreso de la relación. Es un círculo interactivo de carácter positivo. “Si aprendo a amar no podrá prescindir de mí e intentará darme lo que yo necesito para que a mi vez desee estar junto a él/ella”

Todo esto se aprende y en general casi nunca es tarde. Con esto no se quiere decir que se pueda convivir y ser feliz con cualquiera. Por supuesto, hay cualidades, que nos atraen: el físico, la bondad, la inteligencia, los modales…, y todos sabemos en cierta manera, qué cosas podemos soportar y qué cosas somos incapaces de tolerar. Por tanto la persona con quien decidimos convivir debería poder complementarse con nosotros, a fin de establecer una interacción equitativa, preservando en todo momento las respectivas individualidades aumentando la probabilidad de enriquecer la relación si nos sentimos ricos y llenos individualmente. Sin menoscabo de que en determinados momentos de la vida uno de los dos tenga que afrontar con mayor responsabilidad, y por causas ajenas a la relación (pérdida de trabajo, enfermedad, accidente físico, etc., situaciones no previstas.

Si crees que puedes estar atravesando por problemas de pareja, que no os permiten avanzar en la relación y no sabéis  manejarlos, quizá conviene que pidáis  ayuda profesional.

Virginia Barba – servicio de psicología

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