Mindfulness, Web

Aceptarnos y recibirnos con amabilidad

Segunda parte

Aceptarnos y recibirnos con amabilidad

Desarrollar un sentido de amabilidad básica hacia nosotros es fundamental en el camino de ir despertando a espacios más amplios de conciencia y sabiduría. Frente a la exigencia de ser siempre como creemos que deberíamos ser y sentirnos como creemos que deberíamos sentirnos, podemos soltar y abrirnos a la experiencia tal como es en cada momento, recibiéndola con la misma sonrisa con la que un ser muy querido nos recibiría. Cuando despertamos un sentido de amabilidad hacia nosotros mismos honramos la experiencia presente como algo único y maravilloso y la celebramos por el simple hecho de existir.

Tal vez ese anhelo por ser felices y sentirnos plenos puede ser satisfecho en el sencillo acto de detenernos y observar con aceptación y amabilidad. La maestra de meditación Sharon Salzberg sugiere que el camino hacia la verdadera felicidad es el camino de integrar y aceptar completamente todos los aspectos de nuestra experiencia. No se trata de ir a buscar allá afuera cosas que nos hagan sentir distinto, intentando controlar los ciclos de placer y dolor que en última instancia son incontrolables, sino que de ir abriendo nuestra mirada poco a poco hasta que seamos capaces de conectar

y traer amabilidad a lo que sea que esté sucediendo.


La amabilidad trae consigo cierta ligereza que permite que las experiencias tomen su peso justo; las observamos profundamente, las acogemos y abrazamos por lo que son, pero a la vez sabemos que son transitorias. Las apreciamos, las contenemos, y luego las dejamos ir. Lo mismo ocurre en nuestra relación con nosotros mismos: en vez de vemos con la gravedad solemne con la que muchas veces solemos percibirnos, nos permitimos ser vulnerables, equivocarnos, ser imperfectos y darnos la oportunidad de comenzar de nuevo una y otra vez. Asimismo, cuando nos miramos con ojos amables se hacen más visibles nuestras cualidades, recursos y potencialidades, como también los regalos y privilegios que nos rodean.

Es importante recordar que aceptarnos y recibirnos con amabilidad no significa cerrarnos a la posibilidad de crecimiento y cambio, sino que todo lo contrario: es a partir de una actitud impregnada de amabilidad y aceptación, que el movimiento natural de transformación, evolución y aprendizaje hacia estados más íntegros y plenos puede darse orgánicamente, en paz, y puede ser verdaderamente disfrutado.

Práctica


Durante esta semana la invitación es a que lleves una mirada más amable hacia cada pequeño detalle de tu vida y de tu experiencia.

Primero puedes practicar el observar aquellos momentos en que te presiones o exijas a ti mismo ser distinto a lo que eres, tener una vida diferente a la que tienes, o sentirte de una manera diferente a como te sientes. Muchas veces esta actitud de base conlleva a frustración, arrepentimiento, culpabilidad e incluso vergüenza. Estas sensaciones se pueden relacionar con el pasado (por ejemplo: actué como no debía actuar, hice lo que no debía hacer, reaccioné como no debía reaccionar), o con el futuro (no soy lo suficientemente bueno como para lograrlo, no tengo todo lo que me permitiría ser feliz, nunca seré capaz de estar verdaderamente acompañado, etc.). Identifica estos patrones, emociones y pensamientos, obsérvalos, recíbelos y respira profundamente, permitiendo que se aligeren y suelten. Observa cómo éstas emociones pueden provenir de juicios y pensamientos, y practica reconocerlos como juicios y pensamientos, y no como realidades sólidas.

Cada vez que te sientas así, ya sea en pequeña o gran escala, intenta identificar los juicios y emociones que aparecen, y reemplazarlas por un sentido de amabilidad hacia ti mismo. Puedes traer a tu mente la imagen de un ser que despierte en ti una sensación de acogida, amabilidad y compasión. Puede ser una persona que te tenga mucho cariño, una mascota, un maestro espiritual o alguien a quien no conozcas pero que te evoque esa sensación. Y luego intenta tratarte a ti mismo como ese ser te trataría, con una sonrisa amable, con un abrazo.

También puedes reconocer aquellas cosas que haces bien, y los recursos y cualidades que ya tienes disponibles y se manifiestan cada día. Hónralos y celébralos. Por último, puedes llevar tu mirada hacia aquellos elementos de tu vida que cotidianamente te permiten existir y te regalan sustento, alegría y belleza. Observa con atención, y verás que estos elementos existen en abundancia.

¡Que tengas buena práctica!

Inspiración en lecturas de Pema Chödrön.

Virginia Barba/Servicio Mindfulness

Compartir este articulo:

Tal vez también te interesa ...